Nave 73 estrenará en febrero la obra de teatro ‘La política’

La política
La política

Patricia Benedicto (Moscú -3.442 km-, Tres canciones de amor…) es la autora y directora de La Política, una obra que nos sumerge en la intimidad de una representante política, de aquí o de cualquier lugar. Nos permite introducirnos en su mundo personal donde, lejos de los focos, La Política se muestra tal y como es y expresa, con una sinceridad brutal, lo que de verdad piensa sobre sus votantes y los asuntos de Estado.

Elena Corral y Laura Lorenzo (en alternancia con Lúa Testa) son las protagonistas de este montaje que ahonda en la naturaleza de los hombres y mujeres que se dedican al ‘noble arte’ de gobernar. ¿Nuestros gobernantes son las personas más preparadas de la sociedad para la misión que tienen que desempeñar?, ¿son servidores públicos o son arribistas que se meten en política para servirse?, ¿es la Democracia el menos malo de los sistemas políticos?

Y ¿cuál es nuestro papel en todo esto? Los ciudadanos de a pie nos pasamos el día hablando de política por RRSS o en los bares y nos limitamos a meter una papeleta en una urna cada cierto tiempo. ¿Ese es el único papel que tenemos que jugar para construir una sociedad libre, crítica y verdaderamente democrática?

La Política, una obra de La Trapecista Autómata, responde a todas estas preguntas los sábados y domingos de febrero a las 19h en Nave 73.

Sinopsis

La Política ensaya para el retrato oficial que será el símbolo de su mandato, y que deberá aparecer en todas las portadas de todos los periódicos, de todas las revistas. Para ello se ha vestido a la moda del siglo XVI y de negro español. Aunque ha sido elegida democráticamente, preferiría ser una monarca con poder absoluto otorgado directamente por la mano de Dios. Sueña con la impunidad de sus acciones y con ser venerada incondicionalmente. Pero el pueblo se agolpa ante las puertas de su casa. Le piden explicaciones sobre la guerra, sobre los muertos de la costa, sobre la economía. Ella, encarnación del poder político, no está dispuesta a rendir cuentas, no cree que deba hacerlo, pero debe contener a la masa que amenaza su poder, así que idea un plan: devolverles la fe en la democracia. Pero, ¿qué es la democracia? ¿Votar una vez cada cierto tiempo? ¿Es eso democracia?

Acompañada por su sirvienta, muda y analfabeta, a la que culpa de lo que sucede, pero en la que se ampara cuando las cosas se ponen difíciles, La Política construye los detalles de su plan mientras reflexiona sobre su verdadera naturaleza, sobre sus ansias de poder y sus verdaderas razones. También reflexiona sobre la naturaleza de los votantes, de los que ella es, al fin y al cabo, reflejo.

¿Cuál es la naturaleza del poder?

Hay algo que llama poderosamente la atención del comportamiento de los y las políticas actuales, y es el hecho de que muchas veces no somos capaces de distinguir si lo que les mueve es la estupidez o la maldad. Ante determinadas decisiones o discursos, cabe preguntarse: ¿son estos hombres y mujeres, en cuyas espaldas descansan el presente y el futuro de todos nosotros, los más preparados para llevar a cabo la misión que les encomendamos con nuestros votos, o son los que más empeño pusieron en llegar y los que mejor han aprendido a decirnos justo lo que queremos escuchar? ¿En manos de quiénes estamos, de grandes hombres y mujeres de estado, o de psicópatas?

De estas preguntas surge el porqué de la puesta en escena de La Política, que a través de un personaje aparentemente grotesco, pero que se asemeja mucho más de lo que nos gustaría a algunos de los y las políticas de nuestro país, pretende bucear en la naturaleza del poder, en la arbitrariedad de las decisiones que toman aquellos que se supone que velan por nuestros intereses; una propuesta que indaga en la democracia actual, en los hilos del franquismo de los que aún penden nuestras instituciones, del estado de alarma y de excepción permanente en el que viven las frágiles democracias de todo el mundo.

Es también un texto que pone la atención sobre la tendencia de los grupos humanos, de la masa, a renunciar a la reflexión crítica en momentos de incertidumbre y temor y que le puede hacer caer en una trampa sin salida: la devoción a un líder unipersonal. Porque el poder político, hasta el dictatorial, requiere legitimación por parte de la población que lo padece. Por muy terribles y horribles que nos parezcan nuestros gobernantes, son un reflejo de la voluntad del pueblo: ‘qual es el rey tal es el reyno’.

La políticaEn el trapecio

La Trapecista Autómata es una compañía de teatro que nace con la intención de buscar la fusión de diferentes disciplinas escénicas, el uso de estructuras fragmentarias y fragmentadas, dramaturgias de lo real, ruptura de la cuarta pared, búsqueda de experiencia escénica frente a la idea de representación y disolución de la frontera personaje/actor a favor del concepto de ejecutante. Sus trabajos más recientes han sido Moscú (3.442 km), un diálogo con Tres hermanas de Antón Chéjov, estrenada en el Teatro del Bosque (Móstoles), y Tres canciones de amor, estrenada en la Sala Cuarta Pared.

Patricia Benedicto ha ganado, por la puesta en escena de Moscú (3.442 kilómetros), el Premio José María Rodero en el XX Certamen Nacional de Directoras de Escena Ciudad de Torrejón y el Premio José Luis Alonso a la Mejor Dirección Emergente otorgado por la Asociación de Directores de Escena.

Antes de ser La Trapecista Autómata han hecho casi de todo: café teatro, animaciones infantiles, teatro familiar, cuenta cuentos, teatro para adultos, etc. Se han recorrido parte de España, de Francia y de Italia bajo el nombre de Ambigú Teatro. Pero necesitaban dar un paso más, enfocar su trabajo hacia la investigación escénica y comenzar una etapa centrada en explorar nuevos lenguajes y en la que pudieran hablar, con sus propias palabras, de aquello que les preocupa, les ocupa, les apasiona u odian. Y todo esto mismo es lo que se puede ver en su última creación: La Política.

 

 

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