Crítica de ‘Los ojos de Tammy Faye’: Jessica Chastain está imperial en una película demasiado convencional

Los ojos de Tammy FayeLos ojos de Tammy Faye

En España es menos sonado, pero en Estados Unidos el fenómeno de Tammy Faye y Jim Bakker fue una auténtica revolución en el panorama televisivo de los años setenta y ochenta. Los predicadores evangelistas fueron dueños y señores de la antena, reuniendo a decenas de millones de personas delante de la caja tonta semana tras semana. Fue tan bestial el asunto que era extraño que no hubiesen tenido hasta ahora una adaptación en forma de gran producción en la que se contase su historia. Esto por fin ha llegado con Los ojos de Tammy Faye, película que se estrena en España el próximo viernes 28 de enero y que está protagonizada por una Jessica Chastain que puja por el Oscar. No en vano ya ha ganado el premio a Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, entre otros muchos reconocimientos de primer nivel.

Concretamente, Los ojos de Tammy Faye sigue la vida de la propia Tammy y de Jim desde que se conocen, explorando paso a paso su carrera desde los inicios. En el filme se les presenta desde muy jóvenes, cuando comenzaron a estudiar para ser predicadores de la Iglesia. Allí surgió el amor, pero también una relación de negocios que estiraron y estiraron a medida que su popularidad fue creciendo. Conocieron a personajes de lo más variopintos y despertaron muchas envidias, pero su mensaje calaba como ninguno. La burbuja se fue inflando cada vez más hasta que llega ese tercer acto que no desvelaremos pero que dio un vuelco radical a sus vidas.

Los ojos de Tammy Faye

En realidad, en una película así se echa en falta algo de originalidad. La forma en la que está contada no se hace demasiado pesada (aunque si fuera un poco más corta no habría estado mal), gracias en parte a su humor involuntario y al patetismo de sus personajes. En líneas generales, Los ojos de Tammy Faye es una película ligera pero que peca de convencionalismo por todas partes. No hay nada particularmente potente o diferencial en ella. Es un biopic más en el que tampoco se resalta especialmente una moraleja profunda y existencial. Por ello, cuando se acaba el visionado, la sensación no es de haber visto nada del otro mundo. Una película más que pasaría desapercibida de no ser por su reparto.

Tampoco ayuda el hecho de que, de forma bastante torpe, el guion y la dirección traten de expresar cierta ternura y simpatía de unos personajes que se ve a la legua que no son buenos. Son los protagonistas, eso está claro, pero la cinta toma partido de manera muy evidente e intenta generar en el espectador una empatía que es imposible sentir. El interés que hay en sus vidas es muy pobre, no se puede conectar con una forma de ser y de vivir tan artificiosa y teatral. Por más que lo intenten escena tras escena, es muy difícil entrar a formar parte de su historia. Y esto, sumado a lo poco atrevida que es en todo momento, da como resultado que Los ojos de Tammy Faye se quede lejos de lo que podría haber sido. Eso sí, insisto, sin ser como tal una mala película.

Los ojos de Tammy Faye

Al menos la cinta cuenta con una Jessica Chastain que vuelve a demostrar que está mejor que nunca. En un año en el que ha dejado interpretaciones soberbias como en la miniserie Secretos de un matrimonio o en la película Agentes 355, lo que la actriz hace en Los ojos de Tammy Faye va un paso más allá. Demuestra que es un animal interpretativo único, que es capaz de moverse en todo tipo de registros (pero todos) y que da lo mismo la cantidad de capas de maquillaje que lleve encima, la expresividad nunca la perderá. Chastain se entrega de lleno a un papel casi caricaturesco. Digo casi porque estamos hablando de que interpreta a una persona real. Y lo hace con una gracia y un carisma que resaltan por encima de todo lo demás. Si el Oscar no cae en manos de Kristen Stewart, debería ser para ella.

No se puede decir tampoco que esté mal acompañada. Junto a ella, en Los ojos de Tammy Faye está un Andrew Garfield que suma un nuevo papel notable a este curso cinematográfico. Consigue dar vida a un personaje insufrible como Jim Bakker sin hacerlo cansino o repetitivo. Y deja algunas de las escenas más potentes de la película. Un gran esfuerzo el suyo, no cabe duda. Como tampoco cabe duda de que Vincent D’Onofrio es un grandísimo actor que en este caso vuelve a hacer gala de esa presencia imponente y fría tan característica en otros de sus papeles. Podría decirse sin temor a equivocarse que el elenco del filme, encabezado por Chastain, es lo mejor que se puede sacar de sus más de dos horas.

Los ojos de Tammy Faye

En resumen, Los ojos de Tammy Faye cuenta una historia carente de la garra y el interés que la podrían convertir en una gran película, y lo hace sin arriesgar y cayendo en convencionalismos muy manidos del género. Aun así, su ligereza hace que se deje ver e incluso disfrutar por momentos sin caer demasiado en el aburrimiento. Sus personajes son odiosos por mucho que la cinta se empeñe en querer decirnos lo contrario, pero están interpretados por una Jessica Chastain espectacular y un Andrew Garfield más que correcto. Dos ingredientes que pueden ser suficientes para darle una oportunidad.

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