‘La chica elástica que podía saltar (un poco lejos)’ de Jordi Sierra i Fabra

La chica elástica que podía saltar
La chica elástica que podía saltar

La chica elástica que podía saltar (un poco lejos) de Jordi Sierra i Fabra. Ilustraciones de Cristina Picazo. Editorial Algar, 2021. Cartoné, 135 x 205 mm,, 166 pp., 11,95 €, (+ 10 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Lo último que recuerdo fue que mi cuerpo estallaba como una supernova maravillosa.” Jordi Sierra i Fabra: La chica elástica que podía saltar (un poco lejos).

La protagonista, Laura, es una chica de lo más normal, que se gana la vida limpiando en unos laboratorios donde científicos muy sabios se dedican a inventar cosas para que las personas vivamos mejor. Ella es muy concienzuda en su trabajo, pero cierto día, cuando estaba en medio de su faena, tropezó, cayó y pulsó un botón rojo.

Desde ese momento la vida le cambió. Ella sintió una “reacción positrónica en fase progresiva” y se creyó un pararrayos, todo eran chispas y descargas eléctricas de miles de vatios, sintió mucho cosquilleo y pensó que estaba frita frita.

Los de la empresa también lo pensaron. Nadie se explica cómo siguió con vida. Desde ese momento se convirtió en una persona muy especial. Desde su compañera de trabajo, que decía que tenía superpoderes, hasta los científicos que no salían de su asombro.

La empresa intentó comprar su silencio con una importante suma de dinero; una banda de delincuentes algo cortos de entendederas la secuestró para aprovecharse de su superpoder y llevar a cabo el robo del siglo, en el lote iba, además, un joven científico, muy tímido, que casi se le declara.

De la relación entre ambos jóvenes y de los avatares que sufre con los ladrones se ocupa casi toda la novela. Para hacernos una idea de cómo son estos, no se les ocurre nada mejor que tirarla por la ventana de un tercer piso para descubrir cuál es su superpoder.

Pero nadie es más listo que ella. Sabe cómo salir del atolladero, contentar a los ladrones, enamorar al joven científico y… llegar a un final inesperado y sorprendente que, seguro, gusta a los lectores, por lo menos a mí.

Jordi Sierra i Fabra sabe crear una atmósfera intrigante para que los lectores no podamos dejar de leer. Su imaginación es desbordante y crea una heroína propia de una serie interminable dado su superpoder que, aunque ella lo consideró un poco cutre, le abrió nuevas posibilidades vitales.

Eso de saltar un poco lejos da mucho juego y su capacidad de reacción nos lleva a una historia cargada de humor y aventuras divertidísima. El resto de los personajes son dignos de tener en cuenta. El novio, por ser un tímido encantador; y los cacos, por ser tres especímenes dignos de estudio.

La historia está ilustrada en blanco y negro por Cristina Picazzo que refleja muy bien lo que sucede y el carácter de los protagonistas.

 

 

 

 

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