‘Alex Katz’ en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Alex Katz
Alex Katz. Blue Umbrella #2,1972. Óleo sobre lienzo, 244 x 366 cm. Colección privada, Nueva York. © 2022 Alex Katz/Artists Rights Society (ARS), Nueva York. VEGAP, Madrid, 2022.

Del 11 de junio al 11 de septiembre de 2022

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta por primera vez en España una retrospectiva del pintor norteamericano Alex Katz (Nueva York, 1927), una de las principales figuras de la historia del arte americano del siglo XX que, a sus 94 años, sigue en activo. La exposición está comisariada por Guillermo Solana, director artístico del museo, y cuenta con el apoyo del propio artista, que ha seguido en detalle el desarrollo del proyecto. Se han logrado reunir 35 óleos de gran formato, acompañados de algunos estudios, que permiten realizar un completo recorrido por los temas habituales de Katz: sus retratos individuales, múltiples y de grupo, alternados con sus reconocibles flores y envolventes paisajes de vivos colores y fondos planos.
La muestra cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid, y de Las Rozas Village para su visita virtual, y presenta las obras cronológicamente, cubriendo casi seis décadas de su trabajo — desde 1959 hasta 2018— e incluyendo piezas fundamentales como The Red Smile (1963), procedente del Whitney Museum of American Art (Nueva York); Round Hill (1977), de Los Angeles County Museum of Art; Red Coat (1982), del Metropolitan Museum of Art (Nueva York); Black Hat #2 (2010), de la Albertina (Viena), así como The Cocktail Party (1965), Ted Berrigan (1967) Blue Umbrella #2 (1972) y Green Table (1996), pertenecientes a colecciones privadas. Entre los prestadores figuran, además, otros museos como el MoMA de Nueva York y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid.
Alex Katz
Alex Katz.The Red Smile, 1963. Whitney Museum of American Art, Nueva York

Alex Katz

Alex Katz nació en Brooklyn y creció en Queens. Hijo de inmigrantes rusos, interesados por el arte y la poesía, comenzó sus estudios en el instituto Woodrow Wilson, un centro que combinaba la formación académica y artística. En 1946 ingresó en la escuela de arte Cooper Union, de Manhattan, donde se inició en las teorías y técnicas del arte moderno. Tras su graduación, en 1949, obtuvo una beca de verano en la Escuela Skowhegan de pintura y escultura en Maine, donde le animaron a pintar del natural, algo que resultaría fundamental en su desarrollo como pintor y que todavía marca su trabajo en la actualidad: le dieron “una razón para dedicar mi vida a la pintura”, como él mismo explica. Un año después, repitió la experiencia.

En 1950, Katz se instaló por primera vez en Manhattan y vivió en lofts económicos de la parte baja de la ciudad. Se ganaba la vida trabajando en una empresa de enmarcados y realizando pinturas murales. En 1951 inauguró una primera exposición junto a su mujer, Jean Cohen, en la Peter Cooper Gallery, y en 1954 expuso en solitario en la Roko Gallery, ambas en Nueva York.

Retratos y grandes lienzos

A finales de la década de 1950, y tras un periodo de dudas creativas, Katz comenzó a interesarse cada vez más por el retrato. Pintaba a su círculo de amigos y, sobre todo, a su segunda esposa y musa, Ada del Moro, a la que conoció en 1958. Se convirtió en su modelo más frecuente, siendo la protagonista de más de 1.000 obras. Katz explica que sólo quería plasmar el aspecto del retratado, su superficie, sin implicarse emocionalmente.

Fue entonces cuando se inició en los fondos planos, monocromáticos, que se convertirían en una de las características de su estilo. La figura se presenta separada del fondo, en un espacio desnudo, sin referencias espaciales, objetos ni fuentes de luz. Poco después, influenciado por la pantalla de cine y las vallas publicitarias, Katz optó por las pinturas a gran escala, lo que supuso un punto de inflexión en su carrera. Quería llevar la pintura figurativa al lienzo grande, característico de los expresionistas abstractos, algo que nadie había hecho antes.

Pero, al tiempo que aumentaba el tamaño del soporte, debía crecer también el rostro del retratado, por lo que comenzó a pintar retratos de gran formato en primer plano sobre fondos de color uniforme, con rasgos fragmentados y encuadres a menudo muy ajustados, e incluso recortando drásticamente el rostro, como puede verse en The Red Smile (1963) y Red Coat (1982), donde prevalece el rojo por encima de todo.

En 1977, le encargaron un gran mural en Times Square, donde podría competir directamente con las vallas publicitarias. Titulado Nine Women, estaba compuesto por 23 primeros planos de mujeres, de 6 metros de altura, dispuestos en un panel de 75 metros de largo y coronado por una torre de 18 metros de alto en la intersección de Times Square con la calle 42 y la Séptima Avenida. “Descubrí que mi pintura era más potente que cualquiera de las vallas publicitarias que la rodeaban”, afirma Katz. “Fue una de las grandes experiencias de mi vida”.

Alex Katz
Alex Katz.The Black Jacket, 1972. Colección privada, Suiza

Retratos múltiples

Katz continuó explorando las posibilidades del retrato realizando series dentro del mismo lienzo. El retrato puede ser doble o múltiple, como una versión de la hoja de contactos en fotografía o la serie de fotogramas del cine. Sigue sin pretender profundizar en la psicología del retratado, ni mostrarlo en distintos roles o momentos de su vida, sino presentar al mismo sujeto desde diferentes puntos de vista. The Black Jacket (1972) suma cinco imágenes de una secuencia, ofreciendo vistas desde varios ángulos, frontales o de perfil. Sus primeras repeticiones precedieron a las de Andy Warhol y su técnica es completamente diferente: mientras Warhol la automatiza con el proceso serigráfico, Katz vuelve a pintar la imagen en cada repetición, y cada vez que la pinta, el resultado es diferente. También se presentan en la muestra ejemplos de retratos múltiples recientes, como Nicole 1 (2016) y Vivien (2016).

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