‘El escorpión de dos colas’ de Pedro Mañas

El escorpión de dos colas
El escorpión de dos colas

El escorpión de dos colas de Pedro Mañas. Ilustraciones de Luján Fernández. Editorial SM, 2021. 96 pp., 10,95 e. (+ 6 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Una antigua vagabunda, un autómata de lata, un pequeño conde y el fantasma de su tía abuela. Este es el curioso equipo que promete acabar con los terrores que pueblan nuestras calles.” Pedro Mañas: El escorpión de dos colas.

 

En este tercer volumen de la colección Los cazapesadillas, volvemos a encontrarnos a los singulares personajes: Piper, una niña vagabunda que vive en un cubo de basura y es muy ingeniosa; Max Chatarra, el robot creado por Piper, aunque él asegura que no es un robot y la llama mamá; Lord Mortimer, un pequeño aristócrata insoportable que debe huir de su casa por culpa de los fantasmas; Erika von Kraft, la abuela de Lord Mortimer: no tiene nada de especial, si obviamos que está muerta y es un fantasma; y Lizzy, un pájaro algo especial que siempre acompaña a la abuela y hasta le sirve para ser transportada.

En esta entrega nuestros amigos han de hacer frente a un mal por partida doble, los hijos mellizos de una faraona, Kritovia I, uno con los ojos claros, otro con los ojos negros y ambos con un corazón negrísimo. Hacen el mal por donde pasan, su pueblo los llamaba Malo y Peor, en realidad tenían por nombres Malep y Pihur.

Estos dos seres andan sueltos por Londres porque un guarda del Museo Británico arrancó el escorpión de dos colas que sellaba el sarcófago para dos y con ello se desató el mayor peligro para todos; por donde pasaban hacían envejecer a todo ser vivo que se hallase cerca.

No solo los bebés se convierten en ancianos, sino que hasta los animales del zoo envejecen de golpe, mientras ellos rejuvenecen y la cosa no parecía tener arreglo hasta que nuestros amigos se pusieron manos a la obra, porque hasta quisieron atentar contras la reina Victoria durante la celebración del cumpleaños de su perro.

Aunque la prensa no habla muy bien de ellos por sucesos anteriores, al final han de reconocerles sus méritos y ocupan grandes titulares elogiosos en los periódicos; entre medias han de pasar sus malos ratos.

El buen hacer de Pedro Mañas, hace que nos riamos con la lectura, suframos cuando nuestros amigos se ven en problemas y leamos el libro sin darnos cuenta.

Al texto hay que sumar las ilustraciones de Luján Fernández, que nos presenta unos singulares personajes de ojos enormes en plena acción. Abundan las ilustraciones, algunas a doble página, y diferentes fragmentos de la trama se recogen en forma de cómic.

Buena mezcla la de ambos autores que dan como fruto unos libros llenos de color, aventura y se leen plácidamente.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: