‘Bruna la Bruja y el secreto de la Encantada’ de Pasqual Alapont

Bruna la Bruja y el secreto de la Encantada
Bruna la Bruja y el secreto de la Encantada

Bruna la Bruja y el secreto de la Encantada de Pasqual Alapont. Ilustraciones de Viv Campbell. Editorial Algar, 2022. Cartoné,155 x 225 mm., 56 pp., 11.95 € ( + 7 años)

Por José R. Cortés Criado.

“Bruna no tenía una verruga en la nariz ni un sombrero con forma de cucurucho, pero era una bruja de los pies a la cabeza.”

Bruna es una niña algo especial. Quien no lo sabe cree que es una niña corriente y molinete, ella también lo pensaba hasta que un día, aburrida en clase de matemáticas, deseó que su maestra se transformase en una gallina y eso ocurrió.

Maravillada con su poder se creyó que dominaba la magia e intentó ejercerla con su amigo Miguel. El pobre sufrió pequeñas transformaciones hasta quedar con aspecto de niño con hocico, orejas, patas y cola de ratón. Algo falló y Bruna no sabía qué hacer.

Acudió en busca de Encantada para solucionar el entuerto. Al llegar a su lago, vieron que este se estaba secando y, por supuesto, Encantada no podía vivir sin él. Así que con la ayuda de Miguel y un duende travieso investigan qué sucede.

Descubren que hay adultos malvados que intentan apoderarse del agua para venderla en botellas y para conseguirlo inventaron historias de miedo para asustar a los vecinos y actuar sin que nadie los moleste.

Así que Bruna, Miguel y Falso, el duende del bosque, idean un plan para asustar a los ladrones del agua, recuperar el lago y, de paso, a Encantada y, sobre todo, Bruna quiere aprender algo más de brujería para que su amigo recupere su aspecto anterior.

Al final, la niña aprende que la Magia tiene que utilizarse con un buen fin. Siempre que se desee algo con muchas ganas puede conseguirse y, por eso Miguel vuelve a ser un niño normal, Falso, sigue siendo un duende travieso y Encantada vive tan feliz en su medio acuático.

Aunque la vida diaria de una niña no es tan divertida como la de una bruja y sabe que no debe hacer uso de sus poderes para dañar a nadie, no puede resistirse a provocar algunas escenas graciosas en clase cuando se aburre , como hacer que la maestra baile en medio de una explicación.

El texto Pasqual Alapont se acompaña de coloristas ilustraciones de Viv Campbell que reflejan algunas escenas. Los dibujos de los espacios abiertos ocupan gran espacio y tintan de colores suaves muchas de las páginas. Hay pasajes narrados como si de un cómic se tratase. La edición está muy cuidada, tanto por el tipo de letra como las tonalidades empleadas.

Brujas como esta hacen reír a los pequeños lectores y los animan a leer este tipo de historias graciosas.

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