Relato: ‘La comunidad de los paseantes nocturnos’ de Paula Pernas

 

De Paula Pernas. Ganadora de la IX edición www.excelencialiteraria.com

 

La vida de madrugada es otro mundo. Los madrugadores formamos una comunidad distinta, regulada por unas normas sociales también diferentes.

Somos los mismos que a lo largo del día paseamos, nos apresuramos para llegar a una cita o bajamos a tomar unos pinchos, e incluso un bocata de tortilla cuando la difícil labor de silenciar los estruendos del estómago requiere algo más que una pulga. Sin embargo, cuando llegan esas fatídicas horas entre las seis y las ocho de la mañana, entramos en una sociedad de paseantes nocturnos que solo nosotros comprendemos.

En nuestra comunidad, hablar con uno mismo en voz alta no está mal visto, y silbar tampoco. Comprendemos que hay que organizar el día, repleto de compromisos y tareas de lo más variadas, por lo que es común encontrarse a algunos comentándole su agenda a las baldosas y a los árboles. Los perros, a su vez, también resultan unos magníficos oyentes. Por otro lado, silbar es una forma de relajarse y explayarse, de apaciguar los enfados con uno mismo que se plasman en los susurros y en los ceños fruncidos.

Para los paseantes nocturnos, expulsar bocanadas de vaho, como si de tabaco se tratara, no es ninguna niñería y a menudo, durante los meses más fríos del año, nos gusta ocultarnos tras las bufandas y los chaquetones, dejando solo los ojos destapados, necesarios para orientarnos. Aun así, también sabemos que esos enormes abrigos, los guantes, los gorros de lana y las bufandas perderán su utilidad unas horas después y serán, incluso, sofocantes a medida que avance el día y el calor se haga dueño del ambiente.

De la misma manera, hemos aprendido a disfrutar del azul oscuro del cielo, salpicado a veces con unas pocas estrellas, y del sonido fino de los pájaros que cantan al nuevo día, completando la escena con una alegre banda sonora. Aunque la verdad es que no todo es bueno, dado que el sueño y los bostezos son los reyes de esas madrugadas en las que apenas hemos tenido tiempo para quitarnos las legañas.

Esta pequeña sociedad, que solo un pocos conocemos, se esfuma en el aire cuando, cada mañana, llega don Lorenzo a acallar nuestras normas secretas y nuestros gestos cómplices al calor de sus primeros rayos. Entonces  parece que nada haya tenido lugar, pues todos seguimos con nuestras vida habitual.

Sin embargo, siempre nos queda el sabor amargo y a la vez dulce de las madrugadas heladoras y los cielos oscuros, y algunos restos de esas reglas que conocemos y cuyo secreto mantenemos, seguros de que a las seis de la mañana del día siguiente las recuperaremos.

Redacción

Entradas recientes

De desayunos gourmet a cenas con altura: la Marbella más gastronómica se descubre en ‘El Fuerte Marbella’

Hay destinos que se eligen por sus playas, por sus paisajes o por su patrimonio.…

5 horas hace

Filmin estrena en exclusiva ‘Barrio triste’, la pesadilla urbana de Stillz, el 30 de octubre

Filmin estrena en exclusiva el 30 de octubre Barrio triste, el primer largometraje de Stillz,…

5 horas hace

Entrevista a Manuel Ríos San Martín, autor de la novela ‘No te fíes de ellos’

«La manipulación y las amenazas de los poderosos se han dado en toda la historia…

1 mes hace

Novedad: ‘Las bibliotecarias de Lisboa’ de Suzanne Nelson

¿Os gustan las novelas en las que los libros esconden secretos, las bibliotecas sirven de…

1 mes hace

La cuesta de otoño de los autónomos: cuando volver de vacaciones significa descubrir que no has vendido en todo el verano

La segunda edición del libro Vende más sin perder tu tiempo: Elimina tus objeciones a…

2 meses hace

‘Yo no moriré de amor’, la ópera prima ganadora de la Biznaga de Oro de Málaga se estrena en Filmin

Filmin estrena el viernes 4 de septiembre Yo no moriré de amor, la ópera prima de Marta…

2 meses hace