‘La última grulla de papel’ de Herry Drewery

La última grulla de papel
La última grulla de papel

La última grulla de papel de Herry Drewery. Editorial Bambú, 2020. 145 x 210 mm., 224 pp.,11,90 €. (+ 14 años).

Por José R. Cortés Criado.

“—¡Mira a tu alrededor! ¡Mira nuestra ciudad! —gritó—. Ha desaparecido. Todo. Todo lo que nos importaba, lo que queríamos. Todo el mundo. No queda nada excepto… excepto… dolor y sufrimiento. Es el infierno. El infierno en la tierra.” Herry Drewery: La última grulla de papel.

Esta novela está organizada en cuatro capítulos. El primero si ubica en Japón en el año 2018, el segundo capítulo salta en el tiempo y se fecha el 6 de agosto de 1945; el tercero, nos cuenta la historia del abuelo y el último vuelve a Japón en 2018. Además tiene una nota introductora de la autora al inicio y unos agradecimientos al final.

La trama comienza en la actualidad y refleja las vivencias de un abuelo, Ichiro, que vive con su hija y su nieta. El anciano tiene pocas ganas de vivir, una pena lo asola desde hace muchos años. Y decide contar su historia.

Para ello se remonta al día que cayó la primera bomba atómica sobre su ciudad, Hiroshima. Recuerda perfectamente qué hacía en ese momento. Estaba con su amigo inseparable, Hiro, en casa de este, cuando vieron una luz cegadora, que sus ropas habían desparecido de sus cuerpos, que tenían quemaduras, que fueron a buscar a la hermana pequeña de aquel, Keiko, al colegio.

Desde ese momento, nos narra lo que vio, lo que sintió y lo que sufrió intentando salvar a sus amigos. Todo transcurre en poco tiempo pero muy intensamente. Primero intentan comprender qué ha pasado, se preguntan dónde estarán sus madres, –sus padres están en la guerra–, no comprenden que la mayoría de las casas hayan desaparecido, que todo el mundo deambule sin rumbo y sin saber qué hacer.

Ichiro toma las riendas, carga con la pequeña en brazos, esta tiene una pierna partida, los dirige hacia el río, sabe que allí el calor será soportable, pero no son los únicos, deben ser fuertes para sobrevivir y resistir a los empujones de los demás, que llegan en un número indeterminado y buscan salvarse, como ellos.

No solo existe el dolor físico, hay también una desesperación y una impotencia ante lo sucedido. Hiro desaparece en el río. Ichiro le promete cuidar de su hermana y con ella sigue caminando en busca de un médico que la pueda atender. Cuando sus fuerzas le impiden llevarla a cuesta, decide dejarla a resguardo mientras busca ayuda en un hospital que divisa a lo lejos. Sabe que con ella en brazos no llegarían. Antes de irse arranca una página del libro que le dejó su padre y le hace una grulla a la niña.

El joven llegó al hospital, apenas había personal para atender a los enfermos que llegaban. Nadie puede ir a recoger a su amiga. Decide volver donde ella. Se despierta al cabo de muchos días en un hospital en Tokio. Tiene, con él, el libro. Regresa a su ciudad para buscar a Keiko, nadie sabe de ella, pero él persiste y deja en todos los hospitales, centros de acogida y puntos de información una gruya de papel con su nombre y el de la niña.

Sesenta años más tarde esa promesa incumplida no lo deja vivir tranquilo. Aún conserva el libro, solo le queda una página de las mil que tenía. Su nieta decide ayudarle a buscar la tranquilidad de espíritu que necesita a su edad y lo anima a hacer un último viaje a Hiroshima con una última grulla de papel. La leyenda dice que si tienes la paciencia para hacer mil grullas de papel, conseguirás lo que deseas.

Es una excelente novela que puede ser leída por jóvenes y adultos. Su mensaje no tiene edad y su estructura narrativa es muy correcta. En sus páginas vamos a saber del valor de la amistad, de la valentía ante los problemas extremos, de la solidaridad, del dolor humano, de la destrucción que causan las guerras, de lo absurdo del mal…, pero sobre todo, de la esperanza y de la fuerza de la voluntad humana para conseguir nuestros propósitos.

Setenta y cinco años después de tan desgraciado acontecimiento, novelas como esta vuelven a recordarnos las desgracias que traen las guerras, la capacidad de hacer el mal del ser humano y la fuerza de las personas por sobreponerse a las adversidades y afrontar la existencia de la mejor manera posible.

Buen libro, mejor mensaje y muchas reflexiones tras su lectura sobre a valentía, la mistad y la resiliencia, escrito en prosa, verso libre y haikus.

 

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