‘Las estrellas’ de Jacques Goldstyn

Las estrellas

Las estrellas de Jacques Goldstyn (texto e ilustración). Editorial Juventud, 2021. 190 x 240 mm., 68 pp.,15 €, (+ 9 años) 

Por José R. Cortés Criado.

 

“Pero papá, ya te he dicho que yo no quiero ser tendero. Yo quiero ser astronauta, y…” Jacques Goldstyn: Las estrellas.

 

Simpática y emotiva historia escrita con suma ternura. Los protagonistas son un chico y una chica muy jóvenes. Él vive con sus padres y sus tres hermanas pequeñas, a las que debe cuidar y acompañar cuando van al parque a jugar.

El chico protagonista sueña con volar a las estrellas, para él no hay nada como una nave espacial, un paseo por el espacio o un vuelo interestelar; aunque su padre no quiere ni oír hablar de eso, tiene una tienda de comestible y lo único que desea es que su hijo la herede.

Ella es una chica que tiene tres hermanos menores y también debe hacerse cargo de ellos y llevarlos al parque para que se entretengan un rato, pero a ella lo que más le gusta son las estrellas, las galaxias; se pasa el rato vigilando a los pequeños y hojeando libros de astronomía.

Nuestro protagonista se queda maravillado al verla. Lo primero que observa son dos lindos pies en unas sandalias rojas; le llaman mucho la atención por su belleza y porque en su familia todos llevan los pies cubiertos con botas los varones y zapatos las mujeres.

Lo segundo que le llama la atención es el libro que tiene en sus manos dedicado al cosmos. No podía sospechar que una chica tuviese los mismos gustos que él y, que, además, fuese hermosa. Desde ese momento son inseparables. Van juntos a la biblioteca pública para buscar libros sobre estrellas y viajes galácticos.

Además de vigilar a los hermanos, pasean solos, cada uno le enseña al otro lugares que desconoce, sabores, alimentos… Nunca se habían percatado que, aun siendo vecinos, había lugares no frecuentados por ellos o comidas desconocidas.

Los vecinos los observan cuando los ven felices y contentos paseando en bicicleta u observando el cielo nocturno; ellos no notan nada raro en sus comportamientos, son niños con gustos similares y ganas de pasarlo bien, hasta cierto día que el padre de la chica monta en cólera, le regaña a ella y le prohíbe salir con su amigo.

Ambos padres se enfadan entre sí. El padre de él reacciona igual que el de ella. Le prohíbe salir con Aisha, y en una cosa se ponen los progenitores de acuerdo, en levantar una valla entre ambos vecinos para que ni siquiera se vean. Al final la familia de la chica se muda de barrio y él se queda si amiga.

Jacob sigue soñando con navegar por el espacio y con Aisha. Al final estudia lo que siempre quiso y no se hace cargo de la tienda de su padre. Trabaja en la NASA y un día que acudió a un congreso de astronomía a Berlín, vio una melena tan espectacular como la de su amiga, era ella.

Y como nos cuenta el protagonista que es el narrador de la historia, tenían tantas cosas que contarse y tanto tiempo que recuperar, que desde entonces ya no se han vuelto a separar.

Esta es la historia y se comprende mejor cuando visualizamos las ilustraciones. Desde su inicio, aunque no se escriba, se ve que el chico es judío y la chica, musulmana. Con este simple detalle que se percibe por los tirabuzones en las patillas, el tallit katán o la kipa en los varones de la familia de Jacob; o el hiyab que cubre el cabello de la chica.

Los dibujos son la mar de simpáticos y reflejan muy bien la sociedad en la que se mueven los dos niños. Ellos no se percatan de las diferencias religiosas, porque para ellos esas diferencias no existen.

Estupendo libro que nos divierte por lo que cuenta y nos hace reflexionar sobre el valor que algunas personas dan al concepto de religión por encima del concepto de persona.

Seguro que gusta a los pequeños lectores y emociona a sus progenitores.

 

 

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