‘La venganza de la profesora de Lengua’ de Jordi Sierra i Fabra

La venganza de la profesora de lengua
La venganza de la profesora de lengua

La venganza de la profesora de Lengua de Jordi Sierra i Fabra. Ilustración de Pablo Núñez. Editorial Anaya, 2021. 125 x 190, 168 pp., 9,50 € (+ 12 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Quería ver si erais capaces. Y, desde luego, lo habéis sido. También espero que desde ahora veáis que la lengua, la literatura, las palabras… pueden ser un juego.” Jordi Sierra i Fabra: La venganza de la profesora de Lengua.

El escritor catalán se dedicó durante un tiempo a asesinar profesores, luego escribió sobre sus venganzas; además de este título, en la misma colección de la editorial Anaya tiene publicados: El asesinato del profesor de matemáticas, El asesinato de la profesora de lengua, El asesinato del profesor de música, El asesinato de la profesora de ciencias y La venganza del profesor de matemáticas.

En esta ocasión, la GEO, es decir, Gertrudis, la profesora de lengua se venga con tres alumnos, los de las B: Bruno, Berta y Benito por tener un cuatro en su nota final. Como no quiere regalarles el aprobado, les propone un juego que deben resolver durante una tarde. Tiene cuatro horas.

Desde ese momento todo son misterios, enigmas, acertijos, sudokus y un grupo circense que se ha instalado cerca de la casa de la profesora. Deben entrar en el circo, primero sorteando a la portera que les pide la palabra correcta para acceder; luego, les pedirá la que les permitas salir. De ahí, pasan a ver un payaso que cuenta muchos chistes bastante malos, un descuartizador de chucherías, una caseta del tiro al blanco, un mono, un ordenador…

Cada actividad propuesta tiene que ver con juegos de palabras: la primera es una sopa de letras; la segunda, deben localizar un libro que no es de Julio Verne; la tercera, un sudoku de escritores; la cuarta, un jeroglífico; la quinta, les pide unir frases con sus posibles autores; la sexta, buscar la palabra escondida; la séptima, localizar títulos de libros de Alan Poe; la octava, formar veinticinco palabras en un pentágono de letras; la novena, un damero maldito; la undécima, localizar la palabra que no es panvocálica; la duodécima, ídem la monovocálica; la trigésima, localizar la vocal ausente en un soneto; la cuadragésima, ordenar las palabras según su orden alfabético para encontrar un número; la quincuagésima, localizar la palabra repetida en la pantalla de un ordenador; la sexagésima, lograr abrir la caja fuerte de la profesora.

No penséis que son tareas muy complicadas, los lectores deben detenerse a pensar y hallar la solución, yo las busqué sin necesidad de mirar las soluciones que aparecen más adelante; así es más ameno el libro. Recomiendo que no se escriba en él donde aparecen la sopa de letras o los huecos para escribir, mejor copiarlo en una hoja.

El libro es divertido, no hay crueldad ni se pasan malos ratos, solo hay que buscar las soluciones a los enigmas y pasar un buen rato entre lectura y deducciones.

Jordi Sierra i Fabra sigue el modelo de libros anteriores que han tenido una gran acogida entre los escolares; seguro que el título no deja indiferente a más de uno; la mayoría de los lectores se sienten atraídos por él, y los que leyeron uno de estos quiso repetir con otro.

Como nota anecdótica, llama la atención los títulos de los veinte capítulos: cada uno es el título de un libro que contiene los números del uno al veinte. Bajo el título aparece el nombre de su autor o autora.

El libro está ilustrado con mimo por Pablo Núñez que nos muestra unos personajes muy estilizados y actuales con muchas notas vivas de color, y abundancia de líneas rectas tanto en las figuras como en los escenarios.

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