‘¡Viva la Pepa!’ o los 15 minutos de fama

VIVA LA PEPAAndy Warhol dijo —o al menos se le atribuye, uno ya no sabe— que en un futuro cada uno de nosotros tendría derecho a gozar de sus 15 minutos de fama; menos tiempo de lo que debe durar la siesta perfecta (siempre según los expertos, claro). Fuera o no fuese suya, la frase ha acabado convirtiéndose en realidad, y la Pepa también merece su tiempo de gloria.

Aunque poca gente conoce los efectos secundarios de esta pastillita de la celebridad, que a veces se busca y a veces se encuentra sin quererla. La cosa sube rápido: te halagarán, te vitorearán, te ascenderán a la categoría de reina del pueblo… Para después, ¡zas!, la caída es estrepitosa, sin frenos, sin paracaídas, sin que nadie vuelva a acordarse de ti y, en fin, volver a la cochambrosa normalidad del día a día.

Este es el paradigma que plantea el monólogo ‘¡Viva la Pepa!‘, un traje hecho a medida para la actriz, Pepa Rus, que por tener, tiene hasta el nombre de la protagonista. Cuenta Juan Luis Iborra, director y co-autor del texto junto con Sonia Gómez, que le hizo llegar este proyecto a la Pepa —la de verdad, la actriz— cuando solo tenían cinco folios escritos: «Le dije: ‘Si te gusta esto, sigo’. Y le gustó. Quería escribir una comedia, pero con mucho sentimiento y mucho pellizco de corazón», explica Iborra.

La Pepa es una mujer que toda su vida ha tenido que sacarse, tirando de frase hecha, las castañas del fuego. Y, paradojas del destino, sin esperarlo en absoluto, un buen día le llega la fama caída del cielo. El reconocimiento. Y después la caída de la que hablábamos antes. ¿Y después? «Contra todo pronóstico, una buena mujer llega a la política», cuenta la Rus.

Sobre el escenario la vemos sola pero no desamparada, que a la Pepa se le huelen las tablas de lejos. Y el texto, enmarcado en una puesta en escena sencilla pero que cuenta mucho, camina por una montaña, arriba y abajo, de emociones. Desde convertirse en una heroína a volver a ser la anónima, la madre soltera, la de la vida gris que únicamente verá la salida en convertirse en la próxima alcaldesa de Melilla. ¿Si lo consigue o no? Eso deberán descubrirlo ustedes mismos en el Teatro Bellas Artes.

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