Crítica de ‘Jungle Cruise’: Una entretenida película familiar que recuerda al cine clásico de aventuras

JUNGLE CRUISE

Jungle Cruise

Da igual la edad que uno tenga. De pequeños, todos hemos crecido viendo películas de aventuras en las que valientes exploradores buscaban tesoros, astutos piratas surcaban el océano y un hombres mono se balanceaban entre las lianas de la selva. Cada generación ha tenido sus propios clásicos, y Disney ha decidido que los más pequeños también merecen ese privilegio. Con esa intención estrena Jungle Cruise, protagonizada por dos actores de primerísimo nivel como son Emily Blunt y Dwayne Johnson, también conocido como The Rock. Por segunda vez en su historia, La Casa del Ratón adapta una atracción de sus parques temáticos a la gran pantalla y no al revés. La primera, claro, Piratas del Caribe.

Precisamente esta es una de las sagas con las que Jungle Cruise guarda muchas similitudes. El estudio repite la fórmula que tan bien le funcionó con Jack Sparrow y compañía y se embarca en un trepidante viaje en barco a través de la inexplorada selva amazónica. Una premisa que camina sobre seguro al recoger también elementos propios de Indiana Jones o de La Momia. Disney lo ha puesto todo en favor de la experiencia aventurera. Y, sinceramente, qué gozada. La cinta podrá verse en cines y en Disney Plus con Acceso Premium (22€) a partir del próximo 30 de julio.

Además, la ambientación de la que hace gala esta superproducción juega con un aspecto fundamental. La historia nace de una atracción, y Jungle Cruise lo sabe y lo demuestra. Decorados exagerados, iluminaciones imposibles… Todo para facilitar que el espectador, niño al servicio de la pantalla, pueda sumergirse de lleno en lo que pretenden contar. Esa autoconsciencia le sienta de lujo al filme a la hora de construir su universo, y también se traslada a la narrativa. Las escenas rocambolescas se suceden porque nada es real pero todo busca la adrenalina y el entretenimiento más puro.

No siempre lo consigue, también es cierto. El arranque de la cinta es apabullante, pero tras los primeros 30 minutos la historia se convierte en una montaña rusa de inconstancias. Las espectaculares secuencias de acción dan paso a aburridos diálogos que no aportan nada. La irregularidad de su ritmo acaba pesando en el resultado final de Jungle Cruise, que termina por hacerse demasiado larga. Al llegar los créditos finales la sensación es de que un buen tijeretazo al metraje le habría ido de maravilla.

JUNGLE CRUISE

Un elemento que se echa de menos es el de ver más peligros durante el viaje. Los villanos se presentan muy pronto y la trama se queda con ellos privándonos de ver, qué sé yo, un ataque de caimanes gigantes o de anacondas asesinas. Los pequeños clímax que puede ofrecer la idiosincrasia de la selva amazónica llegan, sí, pero a cuentagotas. Y un último aspecto negativo de Jungle Cruise que merece ser señalado es la cobardía de Disney, una vez más, al presentar un personaje abiertamente LGTB. Venían anunciando la película a bombo y platillo como el cambio definitivo y su apertura al siglo XXI pero se quedan, como siempre, a medias. Hay un paso más con respecto a intentos anteriores y de hecho el personaje está muy bien construido, abrazando estereotipos para demostrar que, en realidad, es mucho más que eso lo que le define. Pero a la hora de la verdad, la manifestación (verbal, que ni siquiera física) es cobarde y lo empobrece todo.

Dejando de lado las partes menos buenas, también llama mucho la atención -y para bien- la gran química que existe entre Blunt y The Rock. En líneas generales todo el reparto está muy bien, pero el juego y el cachondeo que se traen entre ambos es tan contagioso que levanta absolutamente cualquier escena. Y es que el humor es uno de los puntos fuertes de Jungle Cruise. Humor para niños y mayores, donde la risa está asegurada aunque sea por lo terriblemente malos que son los chistes del personaje de Johnson. Y hablando de humor, ahí está Dani Rovira, que tiene su simplito pero acertado papel junto a Quim Gutiérrez. Ojalá este salto a Hollywood de ambos sea el primero de muchos.

En definitiva, Jungle Cruise es, sin lugar a dudas, la película familiar del verano. Un buen entretenimiento para todos los públicos que combina ingredientes de varios clásicos del cine de aventuras para confeccionar su propio mundo. Había potencial para más pero, al jugar tan sobre seguro, Disney ha conseguido un resultado más que correcto y que apunta maneras para convertirse en su nueva saga de éxito. Este redactor, desde luego, está dentro de ese barco para todo lo que pueda venir.

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