‘Hospital para monstruos’ de John Kelly

Hospital para monstruos
Hospital para monstruos

Hospital para monstruos de John Kelly (texto e ilustraciones). Editorial Anaya, 192 pp., 140 x 210 mm., 12 €, (+ 8 años).

Por José R. Cortés Criado.

“Era mi primer día de vacaciones y mi padre me había dicho que tenía que hacer algo para distraerme, como apuntarme a un club de limpieza de las calles, ofrecerme voluntario para peinar la barba a las señoras mayores o incluso —música de terror—buscarme un trabajo”. John Kelly: Hospital para monstruos.

Ozzy es un chaval que tiene unos padres algo raro, comen muchas verduras, viajan de camping y quieren que se busque algo que hacer durante las vacaciones de verano y nada más salir de casa se le platea la ocasión de ayudar a un paseante, cosa que sus padres le han inculcado.

Todo esto es normal, lo que no es normal es que se le cayese un brazo a un señor por la calle y que cuando se lo devolvió y fue a saludarlo, se quedase con el otro brazo, también. El susodicho, el señor Morty Mort, iba al hospital para que le diesen un repaso y, ahora, le pide ayuda para que le transporte sus extremidades.

El joven desconoce la existencia de ese hospital, que curiosamente está en la calle Lovecraft. Es un edificio en estado ruinoso con una recepcionista con multitud de brazos y un carácter muy especial; aunque más curiosa es la doctora Annie von Sichertall VIIl, cirujana de monstruos colegiada en todas las especialidades.

Fue tan eficiente el joven en la consulta, ayudando al señor Morty y cazando a las sanguijuelas de bilis que se habían escapado de sus botes, que lo nombró su ayudante. Él pensó que eso sería lo que les gustaría a sus padres y accedió a acompañar a la doctora de monstruos.

Imaginaos cuáles serán sus clientes: un señor al que se le desprende la cabeza cuando da un cabezazo al balón, la niña que tiene la cabeza colocada al revés, un ser enorme que no para de lanzar enormes mocos por su nariz, una dragona con problemas de combustión, un yeti con dolor de pies…, en fin, muchos monstruos conocidos o medio monstruos y algunos seres normales que sufren algo especial, como ser mordidos por un araña radiactiva o una medusa mutante y se transforman en “cosas”.

Sin duda una horripilante historia llena de sorpresas y humor. Por un lado, la doctora que dice controlar todo, aunque no sea muy cierto y Ozzy que realiza cosas que cualquiera no estaría dispuesto a hacer.

Llama la atención la variada tipografía y tamaño de las letras, que le dan animación al texto y sirven como exclamaciones que nos indican el grado de interés o terror de determinadas palabras.

Junto al texto muchas ilustraciones en blanco y negro que nos ayudan a comprender determinadas escenas y añaden mucha información adicional con pequeños dibujos que se mezclan con las palabras.

Seguro que este primer volumen de la nueva serie de monstruos hilarantes hará pasar un buen rato a los valientes lectores que se atrevan a abrir su portada.

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